Benidorm ha comenzado a sancionar los accesos no autorizados a la Zona de Bajas Emisiones con multas de 200 euros, que pueden reducirse a 100 euros por pronto pago. Las denuncias se concentran especialmente en el entorno de la calle Pérez Llorca y, en menor medida, en la calle Esperanto.
Las autorizaciones caducadas explican buena parte de las primeras sanciones en la ZBE
La ZBE entra en fase sancionadora
La Zona de Bajas Emisiones de Benidorm ya ha pasado a una fase en la que el acceso sin autorización puede acabar en sanción económica. La cuantía fijada es de 200 euros, aunque el importe puede quedar reducido a 100 euros si se abona dentro del plazo previsto para el pago voluntario.
La medida afecta a los vehículos que entran en el área regulada sin disponer del permiso necesario. El control forma parte del despliegue municipal de la ZBE, una herramienta vinculada a la movilidad urbana, la reducción de tráfico innecesario y la mejora progresiva de la calidad del aire.
Pérez Llorca y Esperanto concentran más denuncias
Las primeras infracciones se están acumulando principalmente en los accesos a la calle Pérez Llorca. También se han registrado denuncias en la calle Esperanto, aunque en menor medida. Estos puntos aparecen como zonas sensibles dentro del control de entradas al espacio regulado.
La concentración de denuncias en calles concretas permite identificar dónde se producen más errores o incumplimientos. Para los conductores habituales, revisar la autorización antes de acceder al centro se convierte ahora en un paso imprescindible para evitar la multa.
Autorizaciones anuales que no se han renovado
El concejal de Movilidad, Francis Muñoz, ha explicado que buena parte de los expedientes corresponden a conductores de municipios de la comarca que sí habían contado con autorización, pero no la renovaron al cumplirse el primer año de vigencia del permiso.
Ese detalle es relevante porque sitúa el problema más en la caducidad de permisos que en el desconocimiento absoluto de la ZBE. Quienes acceden de forma habitual a Benidorm deben comprobar si su autorización sigue activa y, en caso contrario, tramitar la renovación antes de circular por el área regulada.
El perfil del infractor no es principalmente turístico
Según la explicación municipal, el perfil más habitual en estas primeras sanciones no corresponde al turista, sino a residentes de localidades próximas que se desplazan con frecuencia a Benidorm. Esta lectura cambia el foco del debate y apunta a usuarios recurrentes que ya conocen la ciudad.
El sector hotelero, por su parte, estaría gestionando correctamente las autorizaciones de acceso. Esa diferencia muestra que la aplicación práctica de la ZBE depende en buena medida de mantener actualizados los registros y permisos vinculados a cada vehículo.
Una obligación para ciudades de más de 50.000 habitantes
Muñoz ha recordado que la implantación de la Zona de Bajas Emisiones responde a una obligación de la normativa estatal para municipios de más de 50.000 habitantes. Benidorm, por tanto, aplica un modelo que forma parte de las exigencias de movilidad y sostenibilidad marcadas para las ciudades de mayor tamaño.
El Ayuntamiento defiende que el objetivo de las sanciones no es recaudatorio, sino ordenar los accesos, reducir desplazamientos innecesarios y avanzar hacia una movilidad más eficiente. En este escenario, la información previa y la renovación de permisos serán claves para evitar nuevas denuncias.
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